Aikido

Ai – Harmonía, unidad; estar de acuerdo con o unirse.

Ki – Espíritu, fuerza de vida o energía creativa universal.

Do – El camino.

El movimiento del Aikido es el movimiento dinámico de las fuerzas energéticas universales. El poder del Aikido es el poder de un espíritu, mente y cuerpo fuerte y unificado moviéndose en armonía con todo lo sue le rodea. Su origen es Budo. Su desarrollo es el result ado de dos mil años de un process cultural de cambia y refinamiento, una competencia marcial continua de selección natural. Es una evolución grabada en sangre. El estudio del Budo y el desarrollo del Aikido fue el trabajo de toda la vida de Morihei Ueshiba, una figura de gran renombre quien viajó a lo largo y ancho de Japón estudiando bajo los más grandiosos maestros de muchas artes. Trabajo duro, disciplina severa y todo el dinero que pudo ganar se derramaron en su maestría de la espada, la lanza y las artes de defensa personal. Con un interés profundo en el estudio del pensamiento espiritual, él también practicó muchas disciplinas espirituales diferentes. Aún así no logró unir sus creencias espirituales con sus logros físicos. Poco después de regresar de acción militar en la guerra Ruso-Japonesa, se retiró a una pequeña casa en una montaña en las afueras de su aldea. Ahí vivió y estudió en silencio; sus días dedicados a entrenar su cuerpo y sus noches dedicadas en oración profunda. Fue al final de este período de entrenamiento severo que se dió cuenta de lo que había estado buscando toda su vida. En ese momento el proceso de la naturaleza quedó claro y él supo que la fuente del Budo es el espíritu de protección de todas las cosas. “Budo no es derribar al oponente por la fuerza; tampoco es una herramienta para llevar al mundo a la destrucción por las armas. El verdadero Budo es aceptar el espíritu del universo, mantener la paz del mundo y producir, proteger y cultivar correctamente todos los seres de la naturaleza.” Morihei Ueshiba íntimamente reconoció y entendión la armonía y poder del proceso creativo del que todo evoluciona. Su arte era la espada; su camino creativo era el Budo. Su entendimiento e iluminación se expresan creativamente mediante la protección de toda la vida a través de la aplicación poderosa y gráfica de la verdad universal. Aikido es creación, no destrucción. Es una energía positiva que crea armonía y justicia de la violencia. Hablar de armonía y justicia es sencillo.  Pero aplicar esos principios a los conflictos que encaramos cada día requiere un entendimiento profundo y confianza sincera. La lógica nos puede decir que la verdad está en el proceso de la armonía, pero al momento en que algo de valor depende del resultado de una situación, dejamos de confiar en esa lógica. Las ideas hermosas y frases elocuentes se olvidan bajo las presiones de la realidad. En filosofía, una teoría de la verdad se expresa en palabras, pero la verdad del Aikido se expresa en acción. La teoría se pruba con la práctica. Mediante la aplicación física de sus pricipios desarrollamos un entendimiento más profundo en el corazón en vez de en la mente. A través de la práctica y la experiencia aprendemos a confiar en su poder. El entrenamiento en el Aikido es retarse a uno mismo, no al otro. Desarrollarás confianza al enfrentar tus temores y el espíritu negativo de lucha se convertirá en el espíritu creativo de lucha.  El; estrés y presión del entrenamiento serio en el Aikido trae este espíritu a la superficie, exponiéndolo para que pueda ser examinado y refinado en una atmósfera controlada de respeto y estudio mutuo. Al descubrir tus limitaciones físicas hará que reflexiones en los significados más profundos de la armonía y el conflicto y a esforzarte por un nivel de conciencia por encima del ego egoísta, más cercano a una conciencia universal. El movimiento físico del Aikido es la expresión concreta de los principios del espíritu. La fuerza negativa no se encuentra con conflicto, sino que se encuentra, se controla y se redirige a través del poder y balance del movimiento en espiral. Esta es la forma del Aikido y la forma dinámica en los cimientos de todas las energías en existencia. El movimiento del Aikido sólo puede entenderse desde sus raíces en ley universal y los procesos de la naturaleza. Su práctica y estudio sinceros profundizan nuestra apreciación por la perfección del balance de la naturaleza y nos trae de vuelta a la armonía con nuestro ambiente, con otras personas y con nosotros mismos. Esta es la escencia del Budo. No es el arte de pelear, de técnica estrecha, sino un arte de refinamiento personal y de protección de la calidad de la vida. Aikido es primero y siempre Budo. Si el corazón de un guerrero y el deseo profundo de proteger a la sociedad, de proteger toda la vida, el Aikido se convierte en un baile vacío. Su espíritu es el Budo.

Estos principios son la sangre vital del Maestro Instructor, Mitsugi Saotome.  Por quince años hasta la muerte del fundador en 1969, Saotome Sensei vivió como su discípulo personal, estudiando bajo su dirección la práctica y filosofía del Aikido. En 1975, Saotome Sensei dejó un puesto muy respetado como instructor senior en el World Aikido Headquarters en Tokío para venir a los Estados Unidos. Cuando le preguntaron por qué tomó esa decisión, el contestó “medité en el espíritu de O Sensei (Gran Maestro) por tres días y tres noches y sentí que era su deseo que yo debería ir. Este país es un gran experimento, un crisol de gente de muchos trasfondos culturales viviendo juntos, el mundo condensado en una nación. La meta del Aikido y el sueño de O Sensei es que todas las gentes del mundo vivan juntos como una familia, en armonía con cada uno y con su ambiente. Los Estados Unidos tienen la oportunidad de dar un gran ejemplo.”

Saotome Sensei pasa la mayor parte de su tiempo en su dojo sede, el Aikido Shobukan Dojo en Washington, D.C. Él también viaja a dojos asociados de Aikido Schools of Ueshiba, que él y sus estudiantes han abierto a través del país, ofreciendo seminarios y campamentos de entrenamiento. Saotome Sensei ha ofrecido muchas demostracioines de su arte dentro y fuera del país, entre éstas demostraciones para el International Peace Academy and Diplomatic Community en el Japan House en la ciudad de New York. Él ha escrito dos libros: Aikido and the Harmony of Nature, un estudio profundo de la relación del Aikido con el movimiento y los procesos de los fenómenos naturales, y The Principles of Aikido, ambos publicados por Shambhala Publications, Inc. Fotos por Giuliano de Portu. Texto tomado del Aikido Schools of Ueshiba Training Handbook.